Tras la jornada del 17 de julio del 2008, cuando Julio Cobos votó en forma “no positiva” la iniciativa K para las retenciones a los productores agropecuarios, todo hacía pensar que el mendocino se conducía directamente a la presidencia de la Nación , ya que las encuestas lo mostraban como la persona con mayor imagen positiva e intención de voto en toda la Argentina.
Ante esta situación, y con la relación del vicepresidente rota con el matrimonio presidencial, en la Unión Cívica Radical se dispuso un proceso de reconciliación con Cobos para atraerlo nuevamente hacia el partido y de esa manera poder volver a poner al centenario partido en los primeros planos de la política nacional, lugar que había perdido luego de la patética experiencia de la Alianza con Fernando de la Rúa a la cabeza.
La muerte del ex presidente Raúl Alfonsín hizo resurgir al radicalismo de las cenizas tal cual el Ave Fénix, y la posta de ese pensamiento renovador que había tenido la UCR a comienzos de los años ’80 con el chascomusense a la cabeza, fue tomada por su hijo, Ricardo Alfonsín, quien se ha convertido en la nueva figura de la política nacional.
La consecuente pérdida de popularidad que ha sufrido Cobos a lo largo del tiempo, pasando de casi el 80 por ciento en julio del 2008 a rondar menos de 50 puntos porcentuales por estas horas, más la unión del radicalismo tradicional detrás de una figura y un programa que interprete mejor el sentir del radicalismo, ha puesto al vicepresidente ante una gran disyuntiva sobre su futuro político.
El hijo del ex presidente ha crecido enormemente en las encuestas, y tanto es así, que un sondeo realizado por la consultora Poliarquía hace dos meses atrás, ubican al actual diputado nacional como la figura política con mayor imagen positiva en la población, oscilando el 55%, a cinco puntos de Julio Cobos que ronda el 50%.
Estas cifras envalentonaron al sector más oficial y ultra del radicalismo a pensar en una posible candidatura de Ricardo Alfonsín, para que de esa manera enfrente en una interna abierta a Cobos y poder romper con la tenue y tibia alianza que hay con el mendocino desde que éste decidió romper políticamente con el kirchnerismo.
Los números que muestran últimamente las encuestas ponen nervioso al vicepresidente, que ve como a pesar de los esfuerzos que viene manteniendo para separarse de su figura de hombre tímido no dispuesto a tomar grandes decisiones que se da en muchos medios de comunicación, la sociedad no logra asimilar su mensaje y toma los de sus rivales internos dentro de la UCR , que desde hace tiempo vienen peleando para que el mendocino no tome las riendas del centenario partido.
A pesar de seguir manteniendo un alto nivel de imagen positiva y una negativa que no llega al 25 por ciento, Cobos todavía no ha podido entrarle al electorado clásicamente radical, sino que más que nada llega al voto independiente, justo aquel que le podría dar la victoria en caso de una interna abierta contra Ricardo Alfonsín, pero que no le sirve para hacer ganar en las internas partidarias a los candidatos de su sector.
El caso del mendocino suele demostrar cabalmente lo que desde hace tiempo vienen manifestando gran cantidad de encuestadores y analistas de la realidad nacional, quienes mencionan que la alta imagen positiva de Cobos no se traduce en votos hacia su persona o hacia los candidatos que él apoya, y las causas que suelen esgrimir a la hora de explicar el por qué de esta situación, la primera que dicen es que su personalidad poca predispuesta al enfrentamiento y más tendiente al diálogo, lo muestran ante mucha gente como una persona sin el carácter suficiente para estar al frente de cargos tendientes a la toma de decisiones inmediatas.
Las derrotas de los candidatos apoyados por el vicepresidente en la interna de la UCR en las provincias de Buenos Aires y Neuquén, muestran que el distanciamiento que sufre Cobos con el electorado radical es muy grande, y que el voto independiente que tiene tras sus espaldas no le sirve para obtener el apoyo del militante de su partido, que en las últimas dos semanas le ha dado sistemáticamente la espalda a su proyecto presidencial.
El radicalismo más conservador y que es fiel a los postulados de Leandro N. Alem, opta ante la polaridad que se ha dado entre Alfonsín y Cobos, por el hijo del ex presidente, que de esta manera se despega de su rival más inmediato para pelear por la candidatura presidencial del centenario partido, y poniéndole más presión al mendocino para que se decida si entra de lleno a la interna partidaria, renunciando de esa manera al cargo que ocupa actualmente.
Pero lo que más recelo genera dentro del cobismo es el gran acercamiento que Alfonsín viene teniendo en las últimas semanas con la titular de la Coalición Cívica , Elisa Carrió, en lo que muchos dentro del radicalismo piensan en una candidatura conjunta de ellos de cara al 2011, evitando así un rompimiento del ACyS, ya que la chaqueña ha advertido que en caso de que la UCR se decida por Julio Cobos como candidato, ellos se cortarán solos para el año que viene.
Situación compleja y delicada por la que pasa la UCR en su relación con la sociedad, donde ve que cada una de sus acciones son estudiadas por una sociedad que ya no se come tan fácil el discurso de la clase política y espera acciones concretas que vayan en el bienestar de la ciudadanía. Si el radicalismo entiende este pedido y deja de jugar su deporte favorito, como son las internas, puede llegar a recuperar el vínculo perdido hace mucho con una sociedad que ya no les cree y que espera respuestas y soluciones concretas a sus reclamos.
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