
La Argentina no se encuentra pasando su mejor momento en todos los órdenes de la vida, y encima la cuestión meteorológica le ha jugado una muy mala pasada, haciendo que una enorme porción del país se encuentre pasando una sequía sin precedentes en las últimas décadas, que ha puesto en peligro no sólo la producción agrícola-ganadera, sino también incluso el suministro de agua corriente, como está ocurriendo hoy en día en la provincia de Córdoba y algunas localidades santafesinas.
La extensa seca que se vive en gran parte de la Argentina , ha llevado a que se pierdan cientos de cosechas, haciendo más preocupante la situación de miles de productores. Quien más sufre las consecuencias de esta inacción del gobierno hacia la situación del sector rural, son los ciudadanos del interior del país, que históricamente han visto supeditados sus destinos a lo que le ocurra al campo. El bienestar de las economías regionales ha estado siempre en estrecha relación con que al campo le vaya bien, y en los últimos tiempos lo único que se nota, es un ataque constante de las autoridades nacionales a los productores agropecuarios.
Quienes más vienen padeciendo el flagelo climatológico, son las provincias de Santa Fe, Córdoba, San Luis, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja , Buenos Aires y Chubut, donde ya se ha declarado la emergencia para intentar paliar los efectos negativos de la misma.
Los especialistas del Servicio Meteorológico nacional han dado a conocer pronósticos para nada positivos, ya que aseguran que este fenómeno puede continuar por varias semanas más, con escasos anuncios de precipitaciones y con un vaticinio de que le 90 por ciento del territorio nacional puede estar consumido por este fenómeno que arrasa a las poblaciones del interior.
Preocupación
La caída en el número de las precipitaciones es algo que se repite en la mayoría de las provincias argentinas, que sacando Chaco donde la crecida del Río Paraná ha hecho que haya más de mil personas evacuadas, en los demás distritos es un tema alarmante que perjudica a todas las economías regionales.
Los datos de las organizaciones estatales y rurales no son para nada alentadores, y muestran una situación que podría llegar a agravarse con el correr del tiempo. Uno de ellos es el proporcionado por el Instituto Nacional de Tecnología Agrícola (Inta) y la Confederación de las Cooperativas Agrícolas (Coniagro), que aseguran que ya son dos millones las cabezas de bovinos perdidas este año y con pronósticos poco reconfortantes para el año próximo.
Las entidades agropecuarias afirman que por este fenómeno climático, la caída en las cosechas de trigo para la campaña que cierra este año, será de alrededor del 44%, sumado a la del maíz que se estima que será de un 27% y la de la soja que rondará el 10%.
La falta de agua agobia a la provincia de Córdoba, donde en la localidad de Sierras Chicas en el día de ayer se cortó el suministro de agua por 24 horas, debido a la escasez que hay de la misma en la región, Además, es un espectáculo dantesco ver al Lago San Roque casi sin agua, siendo éste el principal abastecedor de este recurso natural a la ciudad de Córdoba.
Provincias como San Luis, Catamarca, Tucumán y La Rioja han sido azotadas en los últimos días por los incendios forestales con la quema de cientos de miles de hectáreas productivas, donde se estaba sembrando y criando animales para la faena, debido sobre todo a las altas temperaturas acaecidas en las ulteriores jornadas, donde en algunos casos llegaron a los 52 grados centígrados, haciendo la vida imposible para los pobladores locales.
La situación también es crítica en el sur y en el norte de la provincia de la provincia de Buenos Aires, pero por realidades totalmente opuestas una de la otra. El dique Paso de las Piedras, del que se provee de agua la ciudad de Bahía Blanca, está en su nivel mínimo histórico, haciendo que la vida de las personas de ese concurrido municipio se haya complicado de sobremanera. En cambio, en el norte bonaerense la sequía ha producido que las producciones de trigo, maíz, girasol y soja haya caído enormemente, debido sobre todo a una realidad climática que agobia a los productores agropecuarios.
Pero sin duda, una provincia que se está viendo sumamente perjudicada por los efectos de la seca, es Santa Fe, donde el intendente de la localidad de Tostado, Enrique Fedele, aseguró a los medios locales que el norte santafesino está al borde de una "catástrofe humanitaria y medioambiental", e indicó que la zona sufre "una total desinversión" por parte del estado provincial. En idéntica situación se encuentran otras localidades del interior santafesino, como lo son Ceres y Villa Minetti, donde se vienen sufriendo constantes cortes de energía eléctrica y graves fallas en el suministro de agua.
En diálogo con la Agencia de Noticias CNA, el intendente de la localidad de Chabás, Osvaldo Salomón, aseveró que “la sequía nos golpeó a todos en diferentes niveles. El norte santafesino y parte del centro de nuestra provincia vive consecuencias dramáticas. Muchos contratistas rurales, trabajan tierras en esa región como también en Santiago del Estero y Chaco, con consecuencias que los llevan al borde del quebranto”.
Uno de los hombres más cercanos al ex gobernador provincial Carlos Reutemann, destacó que en su ciudad “la sequía y el conflicto, hizo que se disminuyera la cosecha 2008/9 de 140 mil (2007/8) a 90 mil toneladas, lo que impacta fuertemente en la economía local. A esto hay que aclararle que Chabás quien tuvo uno de los ‘más altos rindes’ de la provincia”.
El intendente Justicialista se mostró sumamente disconforme con la labor que se viene realizando tanto desde el gobierno nacional como provincial ante este tema, al decir que “la ayuda no existe. La Emergencia nunca llegó para resolver los problemas de la zona, ni siquiera quedó decretada, por lo que la ayuda para la producción local es insignificante”.
“El impacto se siente especialmente en los pequeños y medianos productores agropecuarios (menos de 100 has - son el 80% en la región), transporte carga de granos, obreros del Uatre, acopios, aceiteras (faltan granos) y toda la cadena de producción (industrias metalúrgicas, alimenticias, etc.). Además, se disminuye la recaudación local y en la provincia cae la coparticipación en valores reales y aumenta la demanda social”, subrayó el jefe comunal.
Para Salomón, en toda la zona centro y norte del país “se viven situaciones desesperantes. Hay un escaso que afecta a la construcción y al comercio, con caídas que están superando el 40% en su actividad. Mientras tanto, no hay programas para resolver esta realidad, ya que ni la Provincia , ni la Nación brindan respuestas a nuestros reclamos”.
Siguiendo el razonamiento del alcalde de Chabás, se puede ver que por la sequía se esperan obtener rindes magros en las regiones trigueras del NOA, norte de Santa Fe, Córdoba, La Pampa y oeste y sudoeste bonaerense. Algo que aumenta si se ve que en la cosecha 2009/10 la superficie cosechable de trigo a nivel nacional será de 2,773 M/ha, cuando en la campaña 2007/08 y 2008/09 dicha área había sido de 5,342 M/ha y 4,20 M/ha, respectivamente.
El desconcierto que se vive en las poblaciones del interior ante el incremento y sostenimiento en el tiempo de la sequía, ha hecho que los productores, comerciantes y pobladores se organicen para pedirle al gobierno nacional y a las distintas administraciones provinciales, soluciones rápidas y efectivas para este flagelo que azota a la mayoría de las mismas.
Por ahora, las autoridades nacionales y provinciales, más allá de las promesas en distintos actos públicos, se han quedado cruzadas de manos, no realizando las obras pertinentes para intentar morigerar una situación que sacude a millones de argentinos que se están viendo perjudicados por un fenómeno climático sin precedente en muchas décadas.
El gobierno ha llevado adelante una política agropecuaria sin contar con el consenso de los productores rurales y los intendentes de las localidades del interior, lo que le ha llevado a estrellarse una y otra vez contra un callejón sin salida. La administración kirchnerista en vez de aprender de los errores cometidos, parece seguir enfrascado en una lucha “a todo o nada”, que en definitiva, termina perjudicando enormemente al país.
La sequía ha llegado para acompañar por mucho tiempo a los pueblos del interior del país, lo que hace que las razones políticas ante la inacción gubernamental se vayan quedando sin sustento y se precisen acciones rápidas y coordinadas con los diferentes pueblos, para sacar a las economías regionales de la terrible encrucijada en la que se encuentran sumergidos.
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