
En el apogeo pleno del neoliberalismo en los años ’90, nació una tendencia mundial que prontamente se impuso en Argentina, que fue la de los hombres “metrosexuales”, que son aquellos que cuidan delicadamente cada uno de los rasgos de su físico, usando cremas, tintura para su cabello, exigencias a la hora de vestirse, etc, que cambió totalmente la forma de ver a los hombres con lo que se veía en décadas anteriores.
La estampa del macho fuerte y aguerrido, dio paso a aquel con más sentimientos, que no teme evidenciar lo que siente y mostrarlo ante los que están delante suyo, y que no temía conectarse con su parte femenina a la hora de la manifestación física.
Todo eso parece ahora haber quedado atrás, ya que del ideal del hombre metrosexual, se da ahora cabida al denominado “Neosexual”, que es el hombre que no teme recostarse en sus raíces más viriles, pero que a la vez no tiene ninguna prohibición para hacer notar su lado afectivo hacia las otras personas.
Esto parece haber sido la conclusión a la que se llegó luego de la encuesta encargada por la empresa Axe, que indica que las mujeres se cansaron del metrosexual y desafían a los hombres a recuperar su seductor instinto masculino, para de esa manera volver a conquistarla como se hacía antaño, pero sin perder la simpatía y los sentimientos.
La encuesta global, estuvo a cargo de la consultora “Datos Claros”, en la que participaron 2800 mujeres de 18 a 35 años en 14 países. Argentina, Brasil, México, Estados Unidos, Australia, España, Italia, Francia, Inglaterra, Holanda, Alemania, India, Filipinas y Japón formaron parte de este testeo. Para la Argentina se sumó el trabajo de la consultora “TNS Gallup”.
Los números de este sondeo que reflejan la nueva masculinidad en el mundo, afirma que el 72% de las mujeres consultadas prefieren un hombre fuerte y decidido, que sepa lo que quiere, lo busque, lo lleve adelante y lo consiga. Filipinas e India fueron los países con mayor porcentaje 95% y 89% respectivamente. Más de la mitad de las morochas coincidieron con esta idea de la masculinidad, más moderadas se mostraron las rubias y las castañas.
Otro dato significativo es ver qué es lo que seduce a las mujeres, donde el 85% de las encuestadas afirmaron que las seduce que el hombre las bese con pasión y las lleve a la cama sin dudar. Prefieren un hombre que tome la iniciativa a la hora de la seducción, que las haga sentir deseadas y sensuales. Con el 96% las brasileñas se ubicaron entre las más apasionadas. No así las japonesas, sólo la mitad de ellas se sentirían seducidas de esa forma.
Ante las actitudes que esperan las mujeres de los hombres hoy en día, ellas señalaron que están cansadas del hombre que, arrastrado por la tecnología, transforma todo en algo rápido, efectivo e impersonal. Ellas todavía quieren guardar algunas tradiciones. El 90% de las encuestadas prefiere un llamado telefónico a un simple y trivial SMS. Su máximo punto fue en Argentina y Filipinas (97%). El 75% afirmó que no quiere compartir más sus elementos de belleza (cremas para el cuidado del cuerpo, productos para el cabello, cirugías, etc).
Al 60 % no le gusta que ellos tarden más en arreglarse antes de salir. No es cuestión de que salgan descuidados, simplemente de que no pasen más tiempo que ellas delante del espejo. Con el 81%, las estadounidenses demostraron ser las que están más cansadas de la competencia masculina al momento de la coquetería.
Por último, el 81% de las mujeres afirmó que quiere un hombre varonil, pero que, en esa fuerza y vigor, no deje totalmente de lado la sensibilidad. Debe equilibrar ambas características sin superarse en ninguna de ellas. No quieren que lloren más que ellas pero tampoco que por eso dejen de comprenderlas.
También se observó que 7 de cada 10 mujeres no quieren que su hombre se guíe por lo que dicen sus padres. Más llamativo aún, fue el porcentaje frente aquel que se guía por lo que dicen sus amigos, ya que fueron 9 de cada 10 las mujeres que no lo prefieren. El 85% quiere que se guíen por su instinto.
Números que muestran el crecimiento de una tendencia a nivel mundial que se viene extendiendo en los últimos meses, y que evidencian un cambio sustancial en el comportamiento de los hombres, con una vuelta a los valores del pasado, aunque sin olvidar lo adquirido en los ’90 y que llevaron a una mayor consustanción del espíritu femenino con el masculino.
El instinto masculino es el motor a través del cual el hombre aprendió a moverse en el mundo desde su origen. Lo utilizó para sobrevivir, alimentarse y hasta seducir a su presa. El neosexual vuelve a manejarse con ese instinto fuerte, decidido y seductor, pero sin dejar atrás la evolución de los últimos años.
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