El crecimiento del consumo fue el principal driver del periodo de expansión que siguió a la crisis sub-prime en Brasil. En efecto, si se toma la comparación interanual, para el mes de junio, se aprecian alzas tanto en el indicador de volumen de ventas minoristas (+11,3%) como en el específico de hipermercados y supermercados que se ubicó un 11,5% por arriba de lo verificado el año anterior. Sin embargo, la aceleración de la tasa de inversión verificada en el 2º trimestre del año fue fundamental para explicar la consolidación de la expectativa de crecimiento por encima del 7% para 2010.
Analizando la inversión bruta interna fija en relación al PBI como un indicador de la importancia que tiene el crecimiento y la reposición del stock de capital existente, se aprecia que el 2º trimestre se caracterizó por algo menos de consumo y mayor inversión. El indicador se ubicó en 21 puntos porcentuales, siendo este nivel el más alto verificado desde el 3º trimestre de 2008. El consumo por su parte, se expandió a una tasa interanual de 6,7% en el 2º trimestre, habiéndose verificado en el periodo anterior un alza mayor, superior al 9%.
La categoría de “emergente” favorece la entrada de capitales al país carioca que no sólo se concentran en la “inversión especulativa” sino en la ampliación de la estructura productiva. El mundo está viendo el fortalecimiento de una clase media brasileña que incrementa su consumo, dinamizando la demanda interna a partir del proceso de alza real de salarios, que crecen por encima de la tasa de inflación y se aprecian en dólares por la reciente apreciación del real.
La única advertencia que se esboza entre los analistas, tiene que ver con la posibilidad de que la entrada de dólares por vía de la cuenta capital del balance de pagos termine presionando a la economía a una “sobreapreciación”, signada por una moneda que gana valor por sobre el resto de las monedas latinoamericanas. La divisa brasileña acumuló desde 2007 a la actualidad un 15% de valorización que podría dañar la competitividad en el mediano plazo y forzar una devaluación abrupta.
Brasil recibe mensualmente un flujo de entrada de dólares financieros que triplica el monto generado por la vía del superávit comercial. En este mes, la colocación de nuevas acciones, protagonizada por la petrolera estatal Petrobras, generará un monto aún mayor de influjo de capitales que podrían presionar el tipo de cambio a la baja si el Banco Central no decide intervenir en el mercado de cambios. No obstante eso, la nueva colocación se desarrolla con el objetivo de incrementar el gasto en exploración de hidrocarburos y explotación de los pozos ya existentes, tiene por objetivo seguir potenciando el alza en la tasa de inversión.
El sostenimiento del proceso no está en dudas en Brasil, que crece con una fuerte importancia del consumo interno como motor del impulso. No se puede decir lo mismo de la economía norteamericana que pareciera sostenerse, en gran medida, por la política de expansión del gasto público y la producción para recomponer stocks. Este año se proyecta para USA un déficit fiscal por encima del 9% del PBI que contrasta fuertemente con el superávit estructural de las cuentas fiscales brasileñas. El país de Lula, si bien aplicó incentivos fiscales para salir de la crisis, nunca se apartó de los presupuestos equilibrados.
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