08/02/2010 - 07:16hs.
La Clase Media, principal beneficiada en Brasil
La clase media brasileña ha crecido sin pausa desde 2003, cuando asumió el poder el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y ahora supone casi el 50% de la población del país, según un informe de la Fundación Getulio Vargas
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El explosivo fenómeno, que le vale desde hace varios años el reconocimiento de la comunidad internacional a Lula, se vio plasmado en una cifra significativa: en los últimos seis años, nada menos que 27 millones de personas que antes pertenecían a las clases más bajas se sumaron a la clase media o media baja.

Según el informe, publicado ayer por el diario O Globo , los casi 91 millones de personas (es decir, un 49,22% de la población total) que integran esa clase media o media baja tienen el 46% de la renta nacional e ingresos de entre 1115 y 4807 reales (entre 586 y 2530 dólares).

En 2003, esa clase media estaba constituida por 64,1 millones de personas, que entonces representaban el 37,56% de la población y concentraban el 37% de la renta.

Pese a esa mejoría social, los sectores más desfavorecidos siguen siendo la inmensa mayoría en el país y representan casi el 40% de la población. Brasil, a pesar de los elogios y el crecimiento, continúa teniendo uno de los mayores índices de desigualdad del mundo.

En el referido informe, la Fundación Getulio Vargas indica que 70 millones de personas tienen ingresos menores a 1115 reales (586 dólares) y que muchos de ellos dependen de los subsidios oficiales para garantizar su subsistencia.

Las desigualdades son más patentes con los datos sobre el ingreso en la cúspide de la pirámide social, en la que se sitúan 19,4 millones de personas (10,42% de la población) que poseen el 44% de la renta nacional.

El informe divide a la población en varios segmentos. La franja A y B, constituida por 10 millones de brasileños, tiene una renta de más del 40%, datos que muestra la aún aguda concentración de la riqueza.

La expansión de la clase "C", la media y media baja, dice el diario O Globo , tuvo un "efecto Viagra", pues dinamizó varios aspectos de la economía. Una buena parte de los nuevos miembros de la clase media baja tienen más años de estudio, son laboralmente más calificados y tienden a firmar contratos de trabajo formales.

"Antes, los brasileños pobres eran más cigarra que hormiga por falta de expectativas, ahora está viviéndose una metamorfosis", explicó Macelo Neri, del Centro de Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas.

Según Neri, el brasileño promedio del grupo "C", en algún porcentaje, recibió ayuda del gobierno a través de varios programas sociales en curso, pero también está tornándose una "hormiga", ya que es más laborioso y genera más riqueza: tiene celular, computadora y, en un porcentaje creciente, paga un crédito inmobiliario.

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