
Lejos parece quedar aquella primera primavera que vivió el ministro de Agricultura Julián Domínguez con la dirigencia rural, ya que la falta de respuestas a los reclamos planteados por los productores agropecuarios, pone al campo nuevamente en pié de guerra.
Es por eso que la dirigencia de la Mesa de Enlace se reunirá esta semana para evaluar los pasos a seguir en esta complicada relación, sobre todo teniendo detrás de sí el duro reclamo de los productores autoconvocados que piden nuevas acciones de protesta directa contra la política K hacia el campo.
Tal como refleja hoy el diario Crítica de la Argentina, la bronca entre los productores es tal que, en algunas localidades trigueras, ya piden un nuevo cese de comercialización. La Mesa de Enlace tanteará los ánimos para ver si puede imponer una protesta distinta a un paro.
El nudo de los reclamos sigue siendo el trigo. El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, anunció el último mes un set de medidas que no resolvieron lo central: que molinos y exportadores compren cereal. Los dos grupos juegan una estrategia de presiones con el Gobierno (unos para que amplíen los cupos de exportación, los otros para que les salden una millonaria deuda de compensaciones). Por ahora, los créditos y facilidades que dispuso Domínguez no tuvieron el efecto deseado. Muchos productores necesitan vender para saldar préstamos.
La semana pasada, Domínguez tuvo que escuchar que del cupo de 300 mil toneladas de exportación que amplió en Entre Ríos, los chacareros apenas vendieron 80 mil toneladas, y que los molinos no están tomando los créditos oficiales, muchas veces porque no están en regla con la AFIP. El ministro, otra vez, pidió tiempo. Dijo que en dos semanas las cosas empezarán a funcionar. Pero ya nadie le confía tanto.
El jueves por la noche, unos 150 productores discutieron en la localidad bonaerense de General Rojo. Le pidieron a la Mesa de Enlace una nueva medida de fuerza. Pocas horas antes, Alfredo De Angeli había dicho que el plan del Gobierno en Entre Ríos fracasó y que los socios federados le propusieron una rebelión fiscal.
Un panorama complejo en la relación entre el gobierno y el campo, que vuelve a poner al sector agropecuario en una posición complicada ante el gobierno nacional, ya que ante la falta de respuestas por parte de la administración central a sus reclamos, una nueva protesta se hace inevitable en el corto y mediano plazo.