16/11/2011 - 06:04hs.
Millones de pesos se van por el caño en Mar del Plata
Uno de los caballitos de batalla de la gestión del intendente Gustavo Pulti es la construcción del Emisario Submarino, una obra que tiene un costo de $ 178.445.085,45 pero que no plantea una solución a largo plazo al gravísimo problema de la contaminación de las costas marplatenses
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“La gente que se baña en las playas de Mar del Plata se mete en un efluente cloacal”, le dice el Dr. Eduardo Vallarino de la Universidad Nacional de Mar del Plata a Desafío Económico.

Es que el problema de la contaminación por efluentes cloacales en la costa de “la ciudad feliz” no es de ahora. Se arrastran décadas de negligencias, ineptitudes e inercia.

Una de las últimas respuestas pretende darla la intendencia de Gustavo Pulti, mediante la obra del Emisario Submarino. Que, a fuerza de insistencia, se ha convertido en uno de los caballitos de batalla de la gestión.

Lo que pocos saben es que, la obra que tiene un monto de contrato por $ 178.445.085,45, no soluciona el problema de fondo. Desde la UNMdP, el Dr. Vallarino le dice a Desafío que el efluente “es una solución momentánea porque en la medida en que la ciudad vaya creciendo, el problema va a seguir afectando a la costa”.

Además, en relación a lo novedoso o no del sistema, comenta: “El Emisario es lo mismo que se está haciendo hasta ahora, que es un pretratamiento primario, no hay alguna actividad mayor que eso. Hace lo mismo que se está haciendo hasta ahora, pero lo tira más lejos”.

Cierra la diatriba con un comentario: “Es una cuestión de tiempo: en la medida en que la ciudad crezca, esto va a seguir afectando a la costa”. La respuesta oficial que pretenden darle al problema es comparable a pretender tapar el sol con la mano.

No sólo desde la Universidad de Mar del Plata se han levantado voces en contra de las medidas de “protección ambiental”, sino que la Comisión Permanente de Seguimiento y Monitoreo Ambiental del Partido de General Pueyrredón (CPSyMA) emitió un informe en septiembre pasado sobre el gobierno del intendente Pulti. Allí manifiestan que “la gestión lenta ha favorecido el retraso en la resolución de los problemas ambientales”.

Por más que el Jefe comunal hable en los medios sobre el Emisario y diga que “el trabajo técnico en algún momento fue transferido a la sociedad que tomó conocimiento de eso, lo convirtió en un saber colectivo, más tarde hizo el reclamo, el tema se instaló como prioridad, tuvo consenso social y la obra está en marcha”, no hay registros de que la obra cuente con alguna etapa de tipo consultiva hacia la comunidad.

Otro de los problemas que se ocultan detrás de esta trama millonaria es que el municipio habilitó una contratación directa entre Obras Sanitarias y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) por $720.000 para la realización de un estudio de impacto ambiental. Desde algunos sectores salieron al cruce de la medida, alegando que se trataba de mucho dinero para un encargo de este tipo.

La obra

Desde comienzos de 2009, está en construcción la obra del Emisario, un “río submarino” que se instalará desde la planta Ingeniero Baltar de Camet. Se trata de un tubo de 3.810 metros que se internará en el mar para descargar a esa distancia de la costa los desechos cloacales de la ciudad.

La obra es financiada por el Gobierno nacional a través del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA), a la vez que Obras Sanitarias Mar del Plata (OSSE) brinda colaboración y asistencia técnica.

La empresa encargada de llevar adelante la obra es Supercemento SAIC. La construcción, que comenzó a realizarse en 2009, tendría que estar finalizada a fines de octubre. Pero la obra implicó la construcción de un pequeño puerto, con un frente de muelle, para que desde allí opere la draga que tiene que excavar la zanja. Y, recientemente, las obras estuvieron paralizadas por un inconveniente en la draga y la culminación no llega.

Las otras contaminaciones

Que las playas de la ciudad de veraneo más popular del país están contaminadas no es una novedad. Lo que la ciudadanía no sabe es que, además de que la obra del Emisario no soluciona en profundidad el problema, desde el oficialismo se oculta información básica y primaria, como los riesgos que corre hoy una persona si se mete en las aguas de la costa marplatense.

Uno de los inconvenientes actuales de la Planta de Tratamiento es que desde hace dos años, Obras Sanitarias clora los efluentes que arroja al mar. “El clorado de efluentes que realiza Obras Sanitarias se hace de una manera ilegal. No existe una evaluación del impacto ambiental, y además produce consecuencias a veces mucho peores que los mismos desechos. Lo que nosotros vemos en los estudios que estamos haciendo en la zona intermareal es que cuando ellos cloran, prácticamente toda la fauna y flora que está cerca del Emisario hasta unos 1.000, 1.500 metros, desaparece. Esto afecta a los organismos pero también a la gente”.

Pero no sólo los efluentes cloacales son un factor contaminante, sino que también lo son los pluviales y los arroyos. Desde la Universidad de Mar del Plata le explican a Desafío que en algunos casos el contenido bacteriano como el caso del arroyo Las Chacras que está al lado de la playa popular es el mismo que el efluente cloacal. No hay ningún tratamiento de ningún tipo sobre estos líquidos”.

Desafío se comunicó con el municipio de Pulti, y con Obras Sanitarias, pero nadie respondió la consulta de este medio. También corrieron una suerte parecida los doctores Villarino y Elías de la UNMdP, quienes elevaron una carta en 2009 al Intendente y a los concejales, solicitando información. “Obras Sanitarias oculta la información”, dice Vallarino.

También en el documento que elaboró la CPSyMA se dice que “la carencia de información oficial y actualizada de parte de funcionarios del Ejecutivo Municipal y/o Provincial, que no respondieron a las varias notas o pedidos de informes oportunamente realizados por esta Comisión, retrasando o dificultando su trabajo de seguimiento de la gestión de los residuos sólidos urbanos, de los efluentes industriales y domiciliarios, etc., agravada en ocasiones por la ausencia de representantes o interlocutores oficiales en la misma”.

Si se suma el dato de que el municipio de Mar del Plata no es afecto a compartir información pública con los medios ni con la ciudadanía, y que la obra millonaria no resuelve el problema sino que más bien lo esconde debajo de la alfombra, quedan muchas dudas de que las costas de “la ciudad feliz” pasen a ser otra cosa que una cloaca abierta.

Autor de Nota: Revista Desafío Económico
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