12/04/2019 - 08:53hs.
YPF, una bomba de tiempo
La refinería emplazada entre los distritos de Berisso y Ensenada es una habitúe de momentos de tensión para los vecinos de las localidades. La falta de inversión y prevención, la moneda corriente, más la connivencia del sindicato de Petroleros con las autoridades de la empresa, ubican a la petroquímica en una crisis constante.
Imprimir | + - Tamaño

El pasado 2 de abril se conmemoró una fecha trágica para la ciudad de La Plata. Es que, hace 6 años atrás, la inundación más grave en la historia de la capital bonaerense dejó decenas de muertos y damnificados. La tragedia no fue la única que azotó a la región ese martes negro y desde la planta de YPF emplazada entre las ciudades vecinas de Berisso y Ensenada se estuvo al borde del colapso total.

Esa misma jornada, las instalaciones de la refinería quedaron envueltas en llamas de hasta 70 metros. El impacto del incendio fue tal que la planta de Coke quedó derretida en parte, mientras que la estructura que sobrevivió lo hizo carbonizada. Como es moneda corriente, en aquel momento desde YPF disminuyeron el nivel de la crisis que tuvo en vilo al pueblo berissense y ensenadense por igual. El trabajo en el lugar llevó unas 13 horas y se logró evitar que las llamas lleguen al resto de las instalaciones.

Nada más que 6 años pasaron de lo que pudo haber sido el final para YPF y los distritos de la Tercera sección. Sin embargo, con el mal recuerdo aún fresco, son pocas – por no decir nulas – las acciones que la empresa estatal tomó para revertir los escenarios de posibles siniestros y la protección del medio ambiente. En tanto que, el Sindicato Unidos de Petroleros (Supeh) bajo la conducción regional de Ramón Garaza, quien ademas preside el Partido Justicialista de Berisso, hace la vista gorda ante la falta clara de inversión.

Por caso, desde la dirección de la petrolera la vacante de la terminal platense se encuentra vacante desde hace varios meses ya. De esa manera, no hay un liderazgo que establezca los trabajos a seguir de cara a mejorar el trabajo. En la misma línea, la connivencia del sindicalismo guarda silencio y no levanta la voz a fin de no generar conflictos con la patronal ausente.

La estrecha relación entre gremialistas y la firma pública se evidencia en la ausencia de reclamos cuando los sucesos que bordan la tragedia no son aislados.

En la refinería es habitual que la llama de los fósforos inunde los cielos de la región. Así como en Ensenada y Berisso es normal encontrar hollín en los patios de las casas. Claro está, el combo de las grandes quemaduras de las chimeneas de YPF van de la mano con el olor nauseabundo de los gases emanados.

Por caso, en este 2019, la misma planta ya fue protagonista de otro siniestro que no tuvo la magnitud de aquel fatídico 2 de abril, pero que se ubica segunda en el ránking de impacto. Otra vez, uno de los hornos del Coke fue protagonista de un grave accidente que repercutió en las tres ciudades linderas (Berisso, Ensenada y La Plata).

En definitiva, las llamas de los fósforos, acompañados por denso humo negro se adueñaron del cielo de la “región capital”. Incluso, desde los tribunales de calle 13 y 47 en la capital bonaerense, se veían las llamas y sus consecuencias. Como cada vez que ocurre, la empresa lanzó un comunicado en el que aseguró que todo ocurrió en normalidad.

“Por corte total de energía, ajeno a YPF, en Complejo Industrial La Plata (CILP) se generan humos y antorchas altas, sin riesgo para la comunidad. Disculpen las molestias”, fue el mensaje de la empresa en aquel entonces. No obstante, LaTecla.info tomó conocimiento de un incendio interno en uno de los hornos, que hasta cedió su estructura y se abrió por la quebradura de los chapones que tienen un espesor de 12 a 25 milímetros, todo producto de las llamas.

Claro está, la empresa aseguró que el mal funcionamiento de los fósforos y el humo negro, estuvo relacionado a un corte energético y no al incendio del horno. No obstante, y a fin de cercenar las probabilidades de que el incendio se extienda, se cortó el suministro eléctrico en el parque industrial y en la región, de manera tal que afectó a gran parte del casco urbano platense.


“Pensar que esto es normal, un día vamos a volar todos”, sentenció uno de los trabajadores que compartió las imágenes del incidente con este medio. Como si fuera poco, en menos de 48 horas y con el antecedente fresco se produjo otro siniestro dentro de la fábrica. Más precisamente al lado del “salado” (calle interna 106), sobre la avenida 60 (acceso a Berisso). Una vez más, la empresa repitió el comunicado: “Bomberos de CILP extinguieron foco ígneo en Refinería YPF, zona cercana a avenida 60. No hay riesgo para la comunidad. Disculpen las molestias”.

En la actualidad, YPF se encuentra estancado. Claro está, el último incendio dejó el horno de Coke sin posibilidad de producir otro incidente como el ocurrido a nada más de 6 años de una tarde al borde del colapso. Vale recordar que, según estudios de la Universidad Nacional de La Plata, una catástrofe en la refinería podría alcanzar nada más que a 30 mil vecinos de la región.

El rol del OPDS

El Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible es el ente público encargado de la fiscalización de la producción y protección ambiental en la Refinería La Plata. En ese sentido, explicaron que se realizan inspecciones regularmente y, en caso de ser necesario, se intima a regularizar situaciones que puedan o no causar inconvenientes.

De esa manera, explicaron que los últimos hechos se encuentran bajo investigación ya que “ante emergencia o accidente, la empresa está obligada a tomar dos medidas: disparar mecanismos de información a la comunidad y dentro de las 6 horas, un detalle más específico con daños producidos, causas, mitigación y plan de adecuación”.

De esa manera, el OPDS estudia si el último “desperfecto es debido al corte de luz o por falta de adecuación”.

Otros caso reciente

A mediados de 2018, la Petroquímica también quedó en el centro de los cuestionamientos. En aquella oportunidad no fue por algún incendio que se adueño de la planta sino por el mal funcionamiento del catalítico y la eliminación de gases a cielo abierto. De esa manera, la región quedó bajo la contaminación de un olor invasivo y nauseabundo. Dicho inconveniente es el que más se repite en la plata. La zona más afectada fue la de Berisso.

Como suele ser costumbre, la empresa desligó responsabilidades y repitió el relato: “sin riesgo para la comunidad”. El mensaje completo fue: “Por salida de servicio de unidad eléctrica en Refinería La Plata se genera mayor actividad de antorcha número 3 y ruidos por inyección de vapor, sin riesgo para la comunidad. Disculpen las molestias”.


Agencia CNA Todos los derechos Reservados 2008-2019 All rights reserved - Director Mario Baudry