Las cosas en el oficialismo ya están decididas, y es que uno de los miembros del matrimonio presidencial será quien pelee por la presidencia de la Nación , ya que será la vuelta al ruedo de Néstor Kirchner, o la continuidad de Cristina Fernández en la primera magistratura, con lo que sus principales operadores se encuentran trabajando para llevar a cabo el sueño K de mantenerse en el poder hasta el año 2015.
El espacio opositor en cambio se encuentra muy disperso y con tanta gama de candidatos, que no hace más que beneficiar la estrategia oficialista, que se alegra ante cada uno de los movimientos que vienen ejecutando para captar el voto del electorado independiente.
La oposición no ha sabido capitalizar el enorme triunfo electoral del año pasado, donde casi el 70% de la población votó en contra del modelo kirchnerista, y se ha metido en las discusiones menores, sobre quién será el candidato que enfrente al oficialismo, que han desgastado a los opositores y no han hecho más que el oficialismo vuelva captar votos que hasta hace unos meses atrás eran impensados.
Con el objetivo central en mente de permanecer en el poder hasta el 2015, el matrimonio presidencial se haya sumergido en una intensa batalla contra las encuestas, que hoy en día siguen diciendo que están muy lejos de llegar al tan ansiado 40,01% que les permita evitar la demoledora segunda vuelta, donde cualquiera de los dos perdería ante el candidato de la oposición que salga en segundo término.
Una parte de la estrategia que usará el kirchnerismo, será sin duda generar discusiones de alto voltaje que provoquen divisiones y diásporas en los partidos opositores, buscando para eso temas que tengan que ver con el ideario progresista que pueda dividir aguas sobre todo en el Acuerdo Cívico y Social (ACyS), haciendo esto todas las veces que sea posible, tal como sucedió con la Ley de Servicios Audiovisuales y el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Entre los pasos de la táctica empleada por el kirchnerismo, está sin duda intentar golpear a los egos que hay dentro del arco opositor, donde todos se sienten los únicos candidatos con posibilidades de enfrentar a los Kirchner en 2011, y desde la Casa Rosada no hacen más que tirar de ese delgado hilo que los une, siempre lleno de vanidades y de egoísmos clásicos de la clase dirigente nacional, para de esa manera sacarlos para beneficio propio.
Otro de los pasos que viene llevando adelante, es el de implementar una campaña de acción psicológica a través de los medios de comunicación y consultores amigos, para que gane terreno en la sociedad la idea de la recuperación del matrimonio presidencial en la consideración popular, mostrando sólo los números positivos en cuanto a lo relativo al oficialismo.
Es así que vemos diseminados por todos los medios los sondeos que ubican a Néstor o Cristina en lo más alto en cuanto a nivel de imagen. El último trabajo que suelen mostrar desde Olivos es el realizado por la consultora Poliarquía, que dice que entre enero y agosto, la imagen negativa de la presidenta descendió de 52% a 38%, mientras que la positiva repuntó de 21% a 36%. Además, la aprobación a la gestión presidencial pasó de 33% a 41%; y la imagen negativa de Néstor Kirchner descendió de 57% a 43%, mientras que la imagen positiva creció de 19% a 32%.
En cuanto a los niveles de la economía, un trabajo efectuado por la consultora Ibarómetro, afirma que
el 52,8% de los consultados considera que la situación en su hogar en 2011 estará “igual de bien” o “mejor”, contra el 8,2% que asegura que estará “peor”, mientras que el 16% opina que será “igual de mala”. Con respecto a la situación de la Argentina en 2011, el 41,3% evaluó que el próximo año estará “igual de bien” o “mejor”, y el 50% dijo que se verá “igual de mal” o “peor”.
Dentro de la campaña mediática, hay que incluir al programa “6,7,8”, que se emite por la televisión pública y que se ha trasformado casi en el órgano oficial de difusión de las ideas del kirchnerismo. En el mismo hay una sección que el gobierno busca instalar en la sociedad, como es el “Club de la buena onda”, donde se suele criticar a todos aquellos que hacen pronósticos agoreros si se continúa con la política instaurada a partir de mayo de 2003.
En el espacio que se pasa diariamente en el programa producido por Diego Gvirtz, los militantes kirchneristas y adherentes al gobierno de Cristina Fernández dejan sus fotografías con rostros sonrientes, para tratar de demostrar que en la Argentina no todo está mal y que lo que muestran los medios opositores no es más que una campaña de prensa tendiente a disminuir el poder de la Jefa de Estado.
El alto nivel de pesimismo que reina en la Argentina en relación a la percepción que se tiene del futuro, es uno de los temas que más preocupa en los círculos oficiales y es por eso que intentan sacar ese “espíritu negativo” que está latente en buena parte de la sociedad, y creen que mostrando imágenes alegres de familias festejando y diciendo a los cuatro vientos que el país va por el buen camino, la gente puede darse vuelta y llegar a cambiar la consideración del gobierno que se tiene en estos días.
Una nueva estrategia K que conducirá inevitablemente a un período de confrontación entre aquellos que apoyan al oficialismo y los que lo critican, y que lleva al kirchnerismo a seguir alejándose paulatinamente del electorado independiente.
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