Con una llamada perdida de Bianco, Santilli asume con el desafío de calmar las aguas en PBA
Diego Santilli volverá este martes a la Casa Rosada para jurar como jefe de Gabinete de Javier Milei, en un movimiento que lo coloca en el centro del poder nacional y, al mismo tiempo, frente a uno de los desafíos políticos más delicados del oficialismo: recomponer la relación entre La Libertad Avanza y el PRO en la provincia de Buenos Aires.
Diego Santilli volverá este martes a la Casa Rosada para jurar como jefe de Gabinete de Javier Milei, en un movimiento que lo coloca en el centro del poder nacional y, al mismo tiempo, frente a uno de los desafíos políticos más delicados del oficialismo: recomponer la relación entre La Libertad Avanza y el PRO en la provincia de Buenos Aires.
El desembarco del dirigente amarillo en la Jefatura de Gabinete llega después de varios meses de desgaste en la convivencia entre ambos espacios. Si bien la alianza electoral permitió consolidar el triunfo opositor en las legislativas de 2025, en las últimas semanas comenzaron a multiplicarse las diferencias tanto en el Congreso como en la Legislatura bonaerense, donde quedaron expuestas disputas por cargos, estrategias y posicionamientos políticos.
Uno de los episodios más recientes ocurrió en el Senado bonaerense, cuando fracasó la designación de representantes para el Consejo de la Magistratura tras un conflicto interno entre sectores del PRO y La Libertad Avanza por la integración de la suplencia. El episodio terminó con fuertes reproches entre dirigentes alineados con Jorge Macri y referentes libertarios, obligando a postergar la definición.
A ello se sumó el rechazo impulsado por el PRO bonaerense al intento del Gobierno nacional de eliminar el régimen de Zona Fría, una votación que volvió a mostrar diferencias entre ambos socios políticos.
En ese contexto, la llegada de Santilli es leída como una oportunidad para ordenar una relación que atraviesa permanentes vaivenes. Su doble pertenencia política, con un estrecho vínculo con los principales dirigentes del PRO y funcionario de máxima confianza de Milei, lo ubica como uno de los pocos dirigentes con capacidad para tender puentes entre ambos espacios.
La expectativa también alcanza al propio PRO, donde Mauricio Macri inició una gira nacional para reorganizar al partido y recuperar volumen político frente al avance libertario. En territorio bonaerense, la convivencia entre ambos socios aparece cada vez más condicionada por disputas de liderazgo y por el armado rumbo a 2027.
La Plata aprovecha el cambio para volver a golpear la puerta
El recambio en la Jefatura de Gabinete también abrió una nueva expectativa en el gobierno de Axel Kicillof. Desde la administración bonaerense aprovecharon la designación para insistir con un reclamo que vienen realizando desde el inicio de la gestión libertaria: lograr una mesa de trabajo institucional con la Nación.
El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, reveló que le envió un mensaje de WhatsApp a Santilli para felicitarlo y anticiparle que, una vez concretada la jura, remitirá formalmente una nota solicitando una reunión entre funcionarios nacionales y provinciales.
"Lo felicité y le pedí que reciba una delegación de funcionarios para establecer un plan de trabajo conjunto", explicó Bianco durante su conferencia de prensa semanal.
Según el funcionario, el objetivo es retomar un diálogo que, aseguran en La Plata, nunca existió durante la gestión de Santilli al frente del Ministerio del Interior. "La Provincia nunca recibió respuestas. Nunca nos contestó ni atendió. Se autopercibe bonaerense y quiere ser gobernador, pero para él la Provincia no existió en el mapa", cuestionó.
El Gobierno bonaerense sostiene que la Nación mantiene una deuda con la Provincia que asciende a 7,8 billones de pesos por fondos, programas y obras paralizadas. Si se incorpora el impacto de la caída de la recaudación derivada de las políticas económicas nacionales, el desfinanciamiento total alcanza, según los cálculos oficiales, 26,7 billones de pesos.
Por eso, en La Plata consideran que el cambio de interlocutor abre una nueva oportunidad para destrabar una relación institucional prácticamente inexistente durante el último año y medio.
El desafío para Santilli, entonces, no será únicamente coordinar la gestión nacional. También deberá demostrar si puede convertirse en el articulador que el oficialismo necesita para contener las tensiones entre el PRO y La Libertad Avanza en el principal distrito electoral del país y, al mismo tiempo, reconstruir un canal de diálogo con una provincia que concentra casi el 40% del padrón nacional y mantiene abiertos los principales frentes de conflicto con la Casa Rosada.