
El delegado disidente de los trabajadores del subterráneo Néstor Segovia denunció hoy que un grupo de al menos diez personas atacó su casa del partido bonaerense Moreno y golpeó a su pareja y a su hijo.Para denunciar el ataque y comunicar los pasos que seguirán, los delegados realizarán una conferencia de prensa en el Hotel Bauen a las 18 horas, en la cual podrían decretar un paro para este mismo viernes.
El hecho sucedió a las 7 en la casa que Noemí, su ex mujer, tiene en Joaquín V. González y Sarmiento, del Barrio 2000, de Moreno, aledaña al comedor comunitario. Según el relato que hizo el delegado hasta allí llegaron varios desconocidos que, según afirmó, serían "colectiveros de la UTA", munidos de palos, y "con la excusa de concretar un desalojo" ordenado por un juez de Moreno, al que no identificó, comenzaron a romper ventanas y las instalaciones del comedor.
En ese lugar, según explicó el afectado, funcionaba un comedor para familias carenciadas de la zona, que al enterarse del ataque fueron a defender la casa. "No quedó ni un ladrillo en pie. Es una vergüenza que vengan a reprimirme así", manifestó Segovia, que desde hace varios meses lleva adelante una fuerte puja para que el Ministerio de Trabajo reconozca un nuevo gremio que no esté encuadrado en la UTA.
La mujer, por su parte, comentó: "Como todos los viernes, me levanto a las 7 a llevar a mi hijo a la escuela. Veo a cuatro muchachos ingresando al terreno de mi casa. Después, cuatro patrulleros, con diez policías, con chalecos, con escudos... Tiraron la casilla abajo. Me tiraron al piso, se metió mi hijo de 16, le pegaron a él. Otro, de 18, que salió a defender a su hermano, recibió un culatazo. A Ezequiel lo querían llevar preso, y yo no lo permití".
"Es evidente que este ataque a la familia de Segovia, está vinculado con la lucha de los trabajadores del subte y con el paro realizado ayer", dijeron los trabajadores mediante un comunicado. Además, analizan si por la tarde tomarán como medida de fuerza otro paro.
Según estimó Metrovías, el conflicto gremial interno afectó a un millón de personas, que debieron buscar medios alternativos para ir y volver del centro. El regreso a hora pico tuvo a los colectivos repletos y a las calles colapsadas.