
La Argentina política parece no aprender de sus errores del pasado, y se sigue sometiendo a un nivel de exposición muy grande de su poca credibilidad, con peleas que lo único que hacen es aumentar el rechazo de la sociedad hacia la clase dirigente.
Eso es lo que ocurrirá esta semana cuando se desate una nueva pelea entre el oficialismo y la oposición por el control de las presidencias de las Comisiones en la Cámara Alta, y la dura batalla que se vivió en Diputados con una derrota kirchnerista, puede llegar a vivirse en el Senado si es que los bloques mayoritarios no llegan a un acuerdo definitivo sobre la distribución de las mismas.
Según consigna hoy el diario La Nación, la disputa se centrará en el manejo de las comisiones de la Cámara alta, una cuestión que debería estar acordada entre opositores y kirchneristas antes de la sesión preparatoria del 24 de este mes.
El oficialismo pretende retener la mayoría y la presidencia de las comisiones denominadas "de gestión", donde se manejan los temas más sensibles para el Gobierno. En esa lista se ubican las estratégicas comisiones de Presupuesto, Legislación General, Asuntos Constitucionales, Justicia, Defensa, Relaciones Exteriores, Salud y Acuerdos, encargada de tratar la designación o remoción de funcionarios públicos.
"El criterio de proporcionalidad" es una expresión poco feliz para el kirchnerismo, que antes del 10 de diciembre tenía 41 senadores y ahora quedó con 32, más tres aliados que llevan ese número a 35. Le faltan dos para alcanzar la mitad más uno del cuerpo (37 senadores), el requisito para retener el poder.
La oposición está en la misma. Sumando los 18 radicales y el resto de los bloques más chicos llegan justo a 35. La llave del desempate aparece indisolublemente ligada a los senadores "71 y 72", los peronistas pampeanos Carlos Verna y María Higonet, que coquetean por igual con kirchneristas y opositores.
En ese escenario de paridad absoluta, la oposición reclama el control de la mitad de las comisiones, y así se lo hicieron saber al oficialismo en una reunión que la semana pasada mantuvieron Morales y el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, con Pichetto y el también kirchnerista Nicolás Fernández (Santa Cruz).
Las reuniones tomarán un ritmo febril esta semana, cuando Morales se reúna con los referentes de los principales bloques opositores. La prioridad en su agenda son Adolfo Rodríguez Saá (Frente Justicialista-San Luis), Rubén Giustiniani (Partido Socialista-Santa Fe), Luis Juez (Frente Cívico-Córdoba), María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica-Capital) y Samuel Cabanchik (Buenos Aires Federal-Capital).
En principio, aceptarían que el Gobierno se quedara con las comisiones de gestión siempre y cuando las de control quedaran para la oposición.
Por esa vía todavía es posible un acuerdo salomónico en las próximas dos semanas. Pero hay grandes dudas de que la Casa Rosada autorice una negociación que los aleje tanto de la hegemonía que mantenían hasta ahora y que incluía mayoría en las 25 comisiones y la presidencia en 20.