
La experiencia nació en 1998, cuando a Jonathan Keller, un joven neoyorquino de por entonces 22 años, se compró una cámara fotográfica digital. Desde ese momento, no paró ningún día en sacarse una foto de su cara.
En total, suman 3.931 imágenes las cuales fueron compiladas en cuadros o editadas en videos clip, que ahora explotan entre los internautas, según publica el diario Ámbito Financiero.
De acuerdo al matutino, los interesados pueden ingresar a YouTube y ver las transformaciones de sus rasgos, su cambio de look y el paso del tiempo.
Tras las repercusiones de sus obras, Keller declaró a la prensa local que seguirá fotografiándose hasta el día que fallezca.