
La Argentina está en crisis y el sistema político nacional no es ajeno a la misma y se encuentra pasando el peor momento en su relación con la sociedad. “Estamos sumergidos en una era de la política del descontrol”, es lo que suelen esgrimir muchos miembros de la clase dirigente actual a la hora de explicar el por qué sus pensamientos y razonamientos se encuentran tan alejados de la sociedad.
El Congreso de la Nación en muchas ocasiones se ha convertido en un verdadero circo mediático, en el cual los miembros de los distintos bloques políticos juegan más un papel para las cámaras de televisión que los están filmando, que pensar en el bienestar de la mayoría de la ciudadanía como debería ser el trabajo por el cual están recibiendo una paga que abonan todos los argentinos con sus impuestos.
En las próximas semanas veremos como el Congreso volverá a convertirse en un ring de boxeo, cuando los diferentes miembros de la oposición y el oficialismo debatan el Presupuesto 2011, que amenaza con ser una nueva sombra en la relación del matrimonio presidencial con la institucionalidad y el régimen republicano, al tapar y negar los números reales del mismo a los integrantes de varias comisiones de la Cámara Baja , entre ellas justamente la de Presupuesto y Hacienda, que será la que lleve la voz cantante en el mismo.
Por el momento, la situación parece a punto de estallar, ya que hasta los propios miembros del bloque del Frente para la Victoria desconocen los números del próximo proyecto de Presupuesto elaborado por el Ministerio de Economía, ya que la orden de Néstor Kirchner ha sido la de esconder todos ellos y que recién en la discusión salten algunas de las cifras, pero siempre intentando ocultar al máximo para imposibilitar ataques opositores.
Según fuentes parlamentarias consultadas por esta agencia de noticias, el oficialismo intenta frenar cualquier alcance de la oposición para poner palos en la rueda en el tratamiento del Presupuesto, y hasta se podría llegar al punto en que ninguno de los dos bandos legislativos de quórum en las comisiones para tratar el mismo, negando un paso necesario para el fortalecimiento de las instituciones en la Argentina.
Siguiendo con la rutina que viene imperando en la clase dirigente local de que cuando no se está de acuerdo con algo, en vez de sentarse a debatirlo e intentar llegar a un acuerdo a través de la palabra, se niega toda posibilidad de diálogo, dando pie a lo peor de la política argentina, y que la gente tanto defenestra en todos los sondeos de opinión.
Tanto el oficialismo como la oposición, vienen jugando con el tema del quórum desde hace mucho tiempo como una manera política de rechazar las iniciativas del otro sector. En el pasado la oposición acudió a estas acciones para intentar frenar el avance K sobre el Congreso nacional, pero luego de las elecciones legislativas del año pasado y con una mayoría opositora en ambas cámaras, quien lleva adelante estas acciones es el oficialismo, dejando la política y el arte del diálogo a un costado, no importando los deseos reales de la población.
Ante la posibilidad de que el oficialismo esconda los números reales del Presupuesto 2011, la oposición está conversando entre ella para que en caso de que esto ocurra, no sentarse a negociar nada con el oficialismo y paralizar virtualmente la agenda parlamentaria, hasta que el ministro de Economía Amado Boudou y los miembros más representativos del kirchnerismo se sienten a negociar y a mostrar en qué se usará el dinero público el año que viene, que está en el centro de la picota por tratarse de un año electoral.
Esta situación hipotética pone los pelos de punta en el kirchnerismo, ya que en caso de no poder sancionar la nueva ley de Presupuesto, se tendrían que manejar con el presupuestote este año, inconmensurablemente menor a lo que se espera para el 2011. En caso de que esto suceda, se obligaría al FpV a tener que dar cuenta de cada una de las nuevas partidas que se hagan para distintos casos de la acción diaria de gobierno, lo que pondría en serios aprietos al manejo discrecional de fondos con el que se ha manejado el kirchnerismo desde su llegada al poder en el año 2003.
La caída de las facultades delegadas, y la imposibilidad que tiene el kirchnerismo de poder contar con ellas para el 2011, convierten la posibilidad de que se trabe el Presupuesto en el Congreso, en una bomba de tiempo para el kirchnerismo, ya que la única salida que le quedaría sería la de gobernar a través de decretos de necesidad y urgencia, algo a lo que el gobierno no estaría dispuesto a hacer, sobre todo por tratarse de un año electoral y por ser la política de decretos, una de las más desacreditadas ante la opinión pública.
Es por eso que desde algunos sectores ligados a lo más duro del entorno presidencial, hablan de duras disputas internas entre Néstor Kirchner y Cristina Fernández, por querer la Jefa de Estado consensuar el proyecto de Presupuesto con las fuerzas opositoras, sobre todo las ligadas al progresismo nacional y aclarar cada una de las dudas que haya de la oposición, mientras que el ex presidente se mantiene en su postura intransigente de no ceder un ápice ante la oposición, y plantea que si el presupuesto se tiene que caer se caerá, por lo que todavía la situación está plagada de incertidumbre, ya que no se sabe cuál es la postura que triunfará al interior del oficialismo.
De esta manera, el Congreso nacional vuelve a retomar un lugar preponderante en la discusión política, expresión que había perdido hace mucho por la incapacidad tanto del oficialismo como de la oposición de generar políticas incluyentes que abarcaran a las próximas generaciones, y que puede representar una tenue reconciliación entre la clase dirigente y la sociedad, lo que puede permitir encarar el futuro con un mayor optimismo que el que reina hoy en día.