
Siempre dispuesto a ir por todo sin dejar nada librado al azar, el kirchnerismo vuelve a instrumentar con el proyecto de Presupuesto 2011 la misma táctica que lo ha llevado a chocarse una y otra vez contra un paredón, tal como sucedió con el tema de la Resolución 125, es decir, apostar a "todo o nada", sin tener medias tintas ni grises en su actitud política.
Acostumbrado a no dar marcha atrás en ninguna de sus resoluciones, el matrimonio presidencial está dispuesto a hacer ningún tipo de concesiones en el proyecto de Ley del Presupuesto para el año que viene, con lo que se esperan jornadas álgidas de discusión al interior del Congreso, donde tanto el oficialismo como la oposición sacarán lo peor de la política nacional a flote para intentar llevar con éxito sus deseos políticos.
La semana pasada, advertíamos desde la Agencia de Noticias CNA que el Congreso volverá a convertirse en un ring de boxeo cuando se debata el Presupuesto 2011, que amenaza con ser una nueva sombra en la relación del matrimonio presidencial con la institucionalidad y el régimen republicano, al tapar y negar los números reales del mismo a los integrantes de varias comisiones de la Cámara Baja , entre ellas justamente la de Presupuesto y Hacienda, que será la que lleve la voz cantante en el mismo.
La oposición ya le ha afirmado a los distintos miembros del oficialismo con los que se ha cruzado en las reuniones de comisión, que no están dispuestos a llevar adelante una política de concesiones, ya que han hecho muchas en todo este tiempo y que hasta el momento no han tenido ninguna actitud conciliadora por parte del gobierno.
En el seno del kirchnerismo más duro, las posturas también están encontradas, ya que tanto la presidenta Cristina Fernández como los presidentes de bloques del Frente para la Victoria en Diputados y Senadores, es decir, Agustín Rossi y Miguel Ángel Pichetto, están dispuestos a negociar con la oposición una salida a este tema y lograr que el país cuente con una ley de financiamiento para el año que viene.
Del otro lado está el siempre irritable y cambiante Néstor Kirchner, que junto a un grupo de los más enfervorizados seguidores, quiere hacer de este tema una nueva lucha a "todo o nada", sin dar ninguna clase de concesiones a los sectores de la oposición, a quienes acusan de representar a lo peor de la Argentina y de tener como único motivo de unión la destrucción del kirchnerismo.
En el día de ayer, el santafesino Agustín Rossi reconoció a la prensa que "es posible" que el gobierno cuente sin una ley de Presupuesto para el año que viene, aunque intentando bajar un poco el tono de la discusión, intentó tender puentes de diálogo hacia la oposición, al asegurar que eso sólo sucedió en momentos de la Argentina donde había problemas institucionales muy graves, cosa que hoy en día no sucede, por lo que se puede llegar a un acuerdo con distintos sectores.
En el seno más íntimo del kirchnerismo, apuntan todos sus dardos a lograr un acuerdo con el sector del radicalismo que conduce el diputado nacional y precandidato a la presidencia de la Nación, Ricardo Alfonsín, quien mantiene una política de convivencia razonable con el kirchnerismo, sin caer en la agresión y con gestos de armonía entre ellos.
Por estas horas, la estrategia del oficialismo consiste en debilitar a la oposición al tratar de lograr el apoyo de una parte de ella, por ello irán tras las filas del hijo del ex presidente, ya que argumentan por lo bajo que el dirigente conoce claramente lo que puede sucederle al país al no contar con una ley madre, ya que su padre lo vivió cuando en el último año de gobierno no pudo consensuar con el peronismo y gobernó con la ausencia del Presupuesto nacional.
Esta situación hipotética pone los pelos de punta en el kirchnerismo, ya que en caso de no poder sancionar la nueva ley de Presupuesto, se tendrían que manejar con el presupuesto de este año, inconmensurablemente menor a lo que se espera para el 2011. En caso de que esto suceda, se obligaría al FpV a tener que dar cuenta de cada una de las nuevas partidas que se hagan para distintos casos de la acción diaria de gobierno, lo que pondría en serios aprietos al manejo discrecional de fondos con el que se ha manejado el kirchnerismo desde su llegada al poder en el año 2003.
La centroizquierda nacional, encabezada por Proyecto de Pino Solanas y el GEN de Margarita Stolbizer, ya han afirmado que "será difícil" que sea tratado el presupuesto en el Congreso si el gobierno insiste en seguir "mandando números que nada tienen que ver con la realidad", con lo que la estrategia inicial del kirchnerismo de contar con el apoyo de este sector se bifurcó en forma inmediata, pasando ahora a contar con la esperanza de lograr un acuerdo con el sector del radicalismo que conduce Alfonsín.
Situación complicada la que se encuentra pasando el oficialismo por estas horas, con posturas distintas al interior del mismo sobre la estrategia a seguir en el Congreso, y también con una oposición aunada que promete acorralar legislativamente hablando al kirchnerismo, para poder introducir cambios profundos en la forma de conducción del gobierno.
Es cuestión de que la clase política, ya sea el oficialismo como la oposición, vean lo que sucede a su alrededor y dejen de pregonar viejas prácticas denostadas por la población, y se pongan a trabajar seriamente en la necesidad de contar con un país más serio. La Argentina merece un cambio de actitud, sino la salida para el descalabro moral, económico, social y político que vive el país, será cada vez más grande y por lo tanto, complicado de sortear.