
La modificación de la Ley jubilatoria que buscan llevar adelante desde los partidos opositores en el Congreso nacional, que le brindaría a los jubilados cobrar lo que merecen, que es el 82% móvil, ha traído aparejado voces a favor y en contra en una de las iniciativas que busca redistribuir la riqueza en nuestro país, y saldar una de las deudas centrales que tiene la dirigencia argentina con la clase pasiva.
A pesar de esta disputa que hay en la clase dirigente sobre la iniciativa que complica los planes presupuestarios pautados por el gobierno kirchnerista, en la sociedad no hay discusión y se brinda un amplio apoyo a la misma, tal como lo revela un estudio efectuado en la ciudad de Buenos Aires realizado por la consultora Analogías.
La prestigiosa empresa que dirige la reconocida socióloga especializada en investigación aplicada, Analía del Franco, efectuó un sondeo a 700 personas en forma telefónica bajo sistema CATI de captura y procesamiento de datos on line, y en condiciones de votar en su lugar de residencia.
Los resultados arrojan que Muy de Acuerdo con la medida de impulsar el 82% móvil a la clase pasiva, se mostró el 37,8% de las personas encuestadas, mientras que el 43,4% se mostró de Acuerdo, es decir, que a favor de la medida se encuentra el 81,2% de la población.
Por su parte, la gente que no está de acuerdo con que la oposición haya impulsado este tipo de proyectos en el Congreso nacional, trepa al 15%, dividiéndose el mismo en un 12,7% que está en Desacuerdo, y un 2,3% que se encuentra totalmente en Desacuerdo con la iniciativa opositora; mientras que un 3,8% de la gente no tiene una opinión formada respecto al tema.
Cuando se empieza a desmenuzar aún más la encuesta de Analogías, queda en claro que el sector que más apoya la iniciativa son aquellos que más alcances tendrían con la misma, como son las personas que van de los 60 a los 74 años de edad, con un 88,1% de apoyo; seguido por los que tienen entre 45 y 59 años, con el 84,3% de opinión favorable; la edad media que va de los 30 a los 44 años se mostró a favor en un 82,4%; y entre los más jóvenes, que poseen entre 18 y 29 años, la medida tiene una aceptación del orden del 71,7%.
De acuerdo al nivel socioeconómico, el sector de la sociedad que más apoya el proyecto que descansa en estos momentos en el Senado de la Nación a la espera de ser tratado, es la Clase Media , donde tiene una aprobación del 83,1% y una desaprobación del 13,7%. Por otra parte, el sector de la sociedad donde menos apoyo a la medida hay es en la Clase Media Desestructurada, donde los que están a favor trepan al 74,7%, y los que están en contra al 18,8%.
En lo que respecta a la identificación partidaria, los que más apoyan la medida son aquellos que se identifican con la Unión Cívica Radical, que en un 89,5% apoyan la medida; contra el 83,9% de los que se identifican con el PRO, el 79,4% de los que se consideran independientes, y el 79,2% de los que están más pegados a las ideas del PJ y el Frente para la Victoria.
En relación al candidato que votaron en las elecciones legislativas del año pasado, los que más apoyan esta medida son los que emitieron su confianza hacia el candidato de la Coalición Cívica , Alfonso Prat Gay, con el 91,5%; seguido por los seguidores de Fernando “Pino” Solanas con el 81,4%, los de Gabriela Michetti con el 79,8%, y los de Carlos Heller con el 76,7%.
En caso de que el proyecto opositor salga aprobado desde el Congreso, la jubilación mínima, que desde setiembre será de 1.046 pesos, debería ascender a 1.230 pesos, lo que le acarrearía al Estado un costo de 9.600.000 millones de pesos sólo en este segundo semestre, aunque desde el Ejecutivo ya anunciaron que posiblemente vetarán la medida. Un tema que recién comienza y que traerá aparejado más reacciones de la gente sobre el mismo en el futuro cercano.