
El kirchnerismo se apresta a abrir un conflicto institucional con la Suprema Corte. Las duras críticas del ministro de Economía, Amado Boudou, contra los fallos judiciales adversos al Ejecutivo en el conflicto de Papel Prensa, son el inicio de una acción más amplia. La cuestión es que la Corte tiene mayoría para fallar en contra del Ejecutivo en cuanto a la suspensión de la ley de medios y la constitucionalidad de su artículo 161, que obliga a los multimedios a desprenderse de licencias de radio y televisión. La idea del oficialismo es presentar dichos fallos como manipulados por el Grupo Clarín y la oposición. Como respuesta frente a las críticas oficialistas, la Corte, a través de su Presidente (Lorenzetti) y uno de los miembros (Fayt), insistió en la necesidad de defender la seguridad jurídica y el derecho. Profundizando el conflicto con los medios, la Presidente firmó el Decreto que ordena al Procurador y al Secretario de Derechos Humanos a formalizar en la Justicia la denuncia contra los directivos de los diarios La Nación y Clarín por delito de lesa humanidad -violación de derechos humanos- en la compra de Papel Prensa; al día siguiente firmó otro reglamentando la ley de medios y disponiendo que rija el plazo para la mencionada venta de licencias de radio y televisión, aunque la Corte no se haya pronunciado; y esta semana firma un tercero, regulando la distribución de diarios y revistas y dando al sindicato de camioneros un rol decisivo en ella.
Pese a la recuperación económica, tres elecciones realizadas en los últimos días confirman que el consenso electoral del oficialismo sigue siendo el mismo que el año pasado, cuando fue derrotado. El oficialismo se impuso en las elecciones municipales de Santiago del Estero, cuyo gobernador radical-K (Zamora) ganó en 25 de 26 municipalidades y lo hizo en la capital por el 44% de los votos. Ello confirma que el oficialismo retiene el voto de los aparatos políticos del interior del país, como sucedió el año pasado cuando ganó en Santiago, Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, Chaco, Misiones y Formosa, entre otras provincias chicas o medianas. Pero las dos listas kirchneristas quedaron en el sexto y quinto lugar, no llegando al 5% de los votos en la elección municipal de Marcos Juárez en Córdoba y confirmando que el voto del campo sigue siendo contrario al kirchnerismo. Por último, en la elección para elegir el representante de los abogados en el Consejo de la Magistratura, una coalición anti-K se impuso por dos a uno contra el candidato oficialista, que no llegó al 30% de los votos totales. Ello muestra que los sectores medios urbanos siguen siendo contrarios al oficialismo, como lo fueron el año pasado. Es así como la fuerte recuperación de la economía, que le ha permitido al oficialismo volver al nivel de consenso del segundo trimestre del año pasado, antes de la derrota electoral, no alcanza para asegurar un triunfo en 2011 ni para alcanzar por ahora el 40% que podría evitar la segunda vuelta.
Kirchner parece asumir esta situación y por eso su estrategia está concentrada en polarizar el voto hacia la izquierda y aumentarlo en el Gran Buenos Aires. La semana pasada, el ex Presidente inauguró un barrio de viviendas en Santiago del Estero junto con Hebe Bonafini, y ayer la Presidente inauguró en Río Negro una clínica del sindicato de petroleros y gas privado, junto con el titular de la CGT (Moyano), quien prepara un acto en el estadio de River en apoyo al matrimonio Kirchner y para demostrar su poder. El Gobierno apoya el proyecto del diputado Recalde que establece la participación sindical en las ganancias de las empresas y Moyano ha logrado imponerse tanto en su conflicto con la empresa Siderar del grupo Techint -que deberá verificar la afiliación de sus proveedores- y con la impresa Rabe, 90 de cuyos trabajadores pasan del sindicato de comercio al de camioneros. Al mismo tiempo, durante la semana pasada, la Presidente estuvo en tres actos en el Gran Buenos Aires, donde el oficialismo necesita, en sus cálculos, llegar al 70% para poder alcanzar el 40% a nivel nacional. Cabe recordar que en 2009, el voto oficialista en este ámbito fue del 45%, por lo cual no parece fácil alcanzar el objetivo.